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Como Coach Digital, me gusta observar el comportamiento humano de las personas a través de Internet. Es curioso ver como todo va cambiando, claro es propio de la vida misma, ver constantemente como nos visita el cambio. No es que me tome por sorpresa, pero siempre me genera mucha curiosidad, ver como la perspectiva de las cosas en la mente humana va cambiando, y más en el mundo online.

Hace varios años atrás se le llamaba ansiedad digital a la necesidad compulsiva de tener y utilizar un dispositivo móvil en todo momento. Recuerdo leer varios artículos sobre comportamiento humano donde se plasmaba la preocupación de que la constante conexión cibernética estaba desconectando a los seres humanos entre unos y otros.

Incluso, recuerdo cómo se hablaba mucho sobre FOMO: FOMO son las siglas en inglés de “fear of missing out”, cuya traducción al español es “miedo a perderse algo”. La expresión describe una nueva forma de ansiedad surgida tras la popularización del móvil y las redes sociales, una necesidad compulsiva de estar conectados.

Para muchos creo que esto del FOMO era preocupante hasta el 2020, donde el COVID19 (coronavirus) ha visitado la Tierra. Ahora es la tecnología y sus diversos espacios sociales, los que mantienen conectado de corazón a corazón al mundo entero, mientras cumplen sus días de cuarentena.

La nueva forma de ansiedad digital

No creo que la ansiedad digital se haya erradicado, pero si se ha transformado. Según mi perspectiva – y me gustaría que me compartieras la tuya para desarrollar una discusión saludable sobre este tema – me parece que a partir del coronavirus en el mundo hay una nueva ansiedad digital.

La nueva ansiedad digital la puedo ver plasmada en la desesperación que sienten las personas de no poder realizar sus actividades diarias como siempre las han hecho. Esto los lleva a tratar de hacerlas a través de las herramientas que Internet tiene para nosotros, pero en algunos casos, por ser algo nuevo, es retante y frustrante el proceso de integrar la tecnología a sus vidas. Veo la ansiedad digital plasmada en las acciones online de cada empresario que publica desmedidamente cada día, buscando generar ingresos de una nueva manera. Veo la ansiedad digital en las personas que no han entendido que las redes sociales nacieron para crear conexiones humanas y en estos momentos solo tienen el discurso de COMPRAME en cada cosa que publican. La desesperación de la pandemia los lleva a olvidar que en el valor esta la salud financiera.

Cada vez que entro a las redes sociales, veo plasmado el miedo al cambio, el sentido de perdida, la impotencia de no saber qué hacer ante un mundo que se transforma con o sin nosotros. El cambio es inevitable, hagamos las paces con él. 

Y quiero que sepan que estoy publicando esto, no para ser alarmista, sino para poner sobre la mesa lo que cada día veo y percibo en las redes sociales y también de las personas que atiendo en sesiones de coaching digital cada día.

Hay un estrés constante y auto competencia, hay una necesidad autoimpuesta de ver quien hace la mayor cantidad de cosas en el menor tiempo posible. De ver quien puede ganarle al tiempo.  Sera posible esto?

Maximizar el tiempo es bueno, ser proactivo es maravilloso, tener metas claras es hermoso, pero, sin organización, sin un plan estratégico, sin alguien que te guie cuando la mente se descarrila, sin paciencia, los mejores resultados tardan en llegar.

La ansiedad digital la veo plasmada también en el hambre de recibir un resultado extraordinario en tiempo microondas. Veo la ansiedad digital plasmada en la incertidumbre que produce estar en cuarentena en tu casa en tiempos de coronavirus y no tener cerca una persona con amor y paciencia que pueda guiarte en el proceso de integrar la tecnología a tu vida para que no se detenga. Para que puedas continuar haciendo lo que siempre has hecho de una nueva forma.

La cosa no es dejar de hacer las actividades que siempre has hecho y quedarte viendo Netflix toda la cuarentena hasta que todo pase. La cosa es tener el valor de respirar profundo, decirte “Bueno…esto está de madre, pero vamos pa’ lante” y descubrir cual es la nueva manera de continuar tu vida usando la tecnología.

Hoy, me tomo el tiempo de escribir esto para ti, solo para dejarte saber que el mundo está cambiando, que la Tierra será distinta y que la normalidad como la conoces ya no será igual. Te vas a encontrar con un mundo más limpio, nuevo, con más conciencia y más conectado gracias a la tecnología.

Hoy me tomo el tiempo de escribir esto para ti, porque me importas. Porque he visto cada día con mis clientes de coaching digital, el miedo y la frustración que un ser humano siente cuando se enfrenta a lo nuevo. Y yo sé, que integrar la tecnología a tu vida en algunas áreas puede ser nuevo.

No es lo mismo enviar mensajes por Whatsapp, que tener que dar una clase de baile por sala Zoom. No es lo mismo contestar un email, que tener que reunirte virtualmente con tu equipo de trabajo porque no se pueden ver en persona. No es lo mismo ensayar una obra de teatro con tus compañeros que hacerlo a través de una sala virtual.

No es lo mismo ver como tu negocio está cerrado y que la solución sea ver como comienzo un comercio electrónico. Yo sé, la ansiedad digital que produce la impotencia de no saber cómo hacerlo, de no tener a alguien que te acompañe mientras gateas por Internet y te conviertes en todo un experto digital.

Por eso, antes de despedirme, quiero recordarte 4 cosas:

  1. El cambio es inevitable. Así que empieza hoy lo que sabes que te toca hacer, aunque te de miedo.
  2. La prisa hace que logres todo tarde. Todo tiene un tiempo y un orden perfecto. Crea un plan de trabajo con tu equipo y se fiel a ello.
  3. No te distraigas. Los anuncios de gurús online distraen, las opiniones de amigos y familia sobre tus decisiones digitales distraen, tu miedo distrae. Se valiente y hazle honor a tus propias decisiones.
  4. Crea metas que estén compuestas por micro metas. Y cada día celébrate por cada micro meta que logras.  Se feliz.

No se trata de vivir aceleradamente, se trata de ser flexibles para poder adaptarnos al ritmo del cambio. Click To Tweet

A fin de cuentas, todo lo que hacemos día a día es para buscar felicidad. Para disfrutar los logros de los hijos, para disfrutar la risa de tu pareja, para gozar de una buena dosis de carcajadas con los amigos, el sonido de una botella de vino cuando se descorcha. Todas tus metas, en el fondo, están hechas para conseguir la felicidad. Pero, la felicidad no es la meta, sino el camino.

Así que no tengas prisa, yo sé que la vida por Internet se ve muy aprisa y puede ser desquiciante no saber cómo alcanzarla, pero la prisa, puede atrasar tus planes.

Disfruta el proceso del cambio y que la integración de la tecnología en tu vida no sea causa de ansiedad digital. Que este tiempo de cuarentena no te lleve a la inacción, por el contrario, aprovecha el tiempo y aprende algo nuevo. Prepárate para el nuevo mundo que te encontraras cuando vuelvas a salir de tu hogar.

El futuro parece llegar a nosotros con una velocidad impresionante y tengo que decirte, que no va a desacelerarse. Como líderes de nuestra vida y de nuestros negocios, debemos tener calma, paz y armonía para poder movernos más rápido sin caer en el caos de la prisa y para poder ver más que los demás y, sobre todo, ver las cosas antes que los demás.

No se trata de vivir aceleradamente, se trata de ser flexibles para poder adaptarnos al ritmo del cambio.

Recuerda que soy Verónica Rubio, soy tu amiga, soy tu Coach Digital. Estoy aquí para ti siempre, desde cualquier parte del mundo, gracias a la tecnología.